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Mostrando entradas de diciembre, 2016

Dios confunde

Llegué al primer piso Los abuelos estaban agobiados por el calor de diciembre La brisa tibia escalaba por los ventanales y mientras ayudaba a las hermanitas a servir la comida sonaba una olvidada canción de Nino Bravo
Pregunté si sabían algo del misterioso angelito que había guiado a los rescatistas hasta el lugar de la tragedia Un seminarista dijo  -así como apareció desapareció- Una de las cocineras agregó su bocadillo -fue un milagro- Chiquita una de las ancianas que suele recitar a Borges aseveró –sorprendente luminosidad-
Se formó una ronda  en el comedor y todos veían en el niño un ángel Niño       Ángel Ángel      Niño
Yo mientras tanto barruntaba que en la tierra del realismo mágico todo podría ser posible
Los abuelitos seguían masticando con una voracidad exánime
Me acerqué a una de las mesas y comenté lo sucedido Así el padre Luis un sacerdote jubilado aseveró  -Dios confunde-
Quedé unos minutos turbado como avistando posible el Paraíso ilusionando  que ciertos ángeles tal vez custodiaban mi c…

bajando a tierra

Subo al 203 espero que el chofer marque el boleto con mi mano apocada apoyo la SUBE avanzo como un funambulista sobre la delgada línea entre uno y otro pasajero
Desde el fondo del colectivo la tela se aprecia con mayor lucidez
benévolos y amenazantes tatuajes en cuello  pantorrillas  antebrazos junto a remeras y pantalones camuflados que se bambolean sin piedad
A la mañana temprano   se conversa poco se dormita en el trayecto los bostezos huyen por las ventanillas las mochilas domesticadas sobre espaldas obreras
El movimiento sosegado al compás del silencio y tiemblan los cordones verdeflúor de las nike     en uno y otro par