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bajando a tierra

Subo al 203 espero que el chofer marque el boleto con mi mano apocada apoyo la SUBE avanzo como un funambulista sobre la delgada línea entre uno y otro pasajero
Desde el fondo del colectivo la tela se aprecia con mayor lucidez
benévolos y amenazantes tatuajes en cuello  pantorrillas  antebrazos junto a remeras y pantalones camuflados que se bambolean sin piedad
A la mañana temprano   se conversa poco se dormita en el trayecto los bostezos huyen por las ventanillas las mochilas domesticadas sobre espaldas obreras
El movimiento sosegado al compás del silencio y tiemblan los cordones verdeflúor de las nike     en uno y otro par

La brillante lluvia cubre todo el verdor

La brillante lluvia cubre todo el verdor Los relámpagos alumbran la tarde Los pájaros han enmudecido El viento mece los árboles Las gotas se zambullen  Hacia la nada Y tiemblan Se abrazan Sin llanto.
Luz Invencible La rueda gira A pesar de todo La noche escoltará al día El sol escoltará a la luna Latirá un sinsentido de estrellas Calmará la lluvia de palabras diluidas Calmará el son de borrascosas tempestades La diosa Benzai-Ten caminará cimbreante por el parque

En todo aquello que no vemos hay vida

En todo aquello que no vemos hay vida
en el sonido del viento rumbo a las praderas en el subsuelo de las tristezas vagabundas en los abyectos fulgores de los camposantos
en el recuerdo profundo de lo que hemos amado en el soplo de alma que luce en cada palabra en la dignidad que se confunde entre la niebla
en el silencio implacable de las controversias en la congoja que hace piruetas por las calles en eso inexplicable invisible que nos mueve
en los corazoncitos que crecen y laten en los sueños que se sueñan por la noche en las semillas esperanzadas rumbo al sol

En todo aquello que no vemos hay vida
c.m.

Vento di lacrime

Conduciendo por la autopista los autos son como flechas del tiempo y ese tiempo parece andar bien burlescamente         bien
salvo aquel que aferrado al volante sostiene su espada contra lo ineluctable
y mientras escucho a Leo Ferrè “la solitudine”         viajo profundo y los autos como flechas del tiempo horadan latidos transparentes
vento di lacrime tristezza
¿Cuándo se detendrá la tristeza? ¿Cuándo brillará la alegría ?

c.m.

con Michel Houellebecq en Buenos Aires

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Y así fue sucediendo el domingo 13 de noviembre. La lluvia copiosa caía sin piedad sobre la plazita Serrano. Nos llamó la atención las amplias ventanas del primer piso. Sin conocerlo, allí fuimos. Era el resto-bar Madagascar.
Almorzamos avistando desde lo alto la quietud gris de la calle. La sensación de hallarnos como en un faro a la espera del arribo de alguna nave fantasma. Transcurrió el tiempo y faltaba poco para conocer a Michel Houellebecq. La lluvia a mares era el preludio, tal vez, exigido para la aparición del poeta en Borges 1975. Llegó la hora, y me venía a la mente, aquello de las causalidades. Por qué recalé en Madagascar, nombre de la isla del océano Índico. Luegó comprendí que Michel había nacido  enSaint-Pierre, isla deLa Reunión, Francia al este de Madagascar. Una vez frente a él, sentí una montañosa alegría cuando escribió su frase en la antología de poesía( de Anagrama) que lo tiene como autor. Con mano silenciosa dijo: ”Pour le poete Carlos Martian, Michel Houllebecq…

JAZZ -Improvisaciones para ser leídas con saxo (JAZZ-Improvisations to be read with a sax)

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Difícil lograr un poema sobre Chet 
Chet Baker solo  decir que un día entre sermones y campanadas cantó solo decir de las serpientes que encantó en los suburbiales clubes de jazz que jugó con el viento que el viento jugó con él que en la banda del ejército cantó y tocó
tocó y cantó canto y tocó tocó tocó tocó
Difícil lograr un poema sobre Chet
Chet Baker solo  decir que un día pociones esclavas ardieron en su sombra pociones               esclavas solo decir que en su celda resonante (hablo de Italia) su alma plegó plegó           su alma en la oquedad triste y resplandeciente del mundo