7.1.20

Que tu vida sea un mandala de color




Que tu vida sea un mandala de color


Que la noche encienda tu alma

Que el sonido de tus pasos sea bienvenido

Que lo diverso cante su mejor canción


Que tu vida sea un mandala de color


Que la paz sea un cometa de hilo invencible

Que la musas eleven la música y la poesía

Que cuando todo se apague todo se ilumine



Que tu vida sea un mandala de color



Que las Cenicientas y los Chaplin dancen bajo la lluvia


Que bajo la lluvia dancen las Dulcineas y los Quijotes



Que tu vida sea un mandala de color



Que entre las nubes más oscuras cabalgue el arco iris

Que en el mar la nieve o la montaña sueñes con un sueño

Que las golondrinas de la noche escriban con su azul



Que tu vida sea un mandala de color


Que una melodía Fénix renazca con su aliento

Que en silencio las estrellas toquen su mejor sinfonía

Que el sol nunca se apague



Carlos Martian


3.12.19

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Mi piace il profumo del tiglio
Mi piace la solitudine dell'alba
Mi piace la formica che porta la foglia
Mi piace il pane e il canto del grillo
Mi piace la metafora e il blu
Mi piace il vento invisibile
Mi piace la neve quando cade
Mi piace la luna sul mare
Mi piace il calore del legno

Non mi piace

Non mi piace il cielo senza stelle
Non mi piace la bugia sorridente
Non mi piace l'uccello senza ali
Non mi piace lo specchio che non mi parla
Non mi piace la canzone senza vino
Non mi piace il vino senza una parola
Non mi piace la maschera triste del teatro
Non mi piace il teatro senza passione
Non mi piace l'ira del vulcano

Mi piacciono

Mi piacciono le notti iluminate
Mi piacciono le nuvole con l'arcobaleno
Mi piacciono le vecchie scarpe del camminante
Mi piacciono le barche e i gabbiani
Mi piacciono le lettere e i crepuscoli
Mi piacciono le rose dei venti e le rondini
Mi piacciono gli orsi dell'Alaska e le foglie gialle
Mi piacciono le risate di Pulcinella
Mi piacciono i suoni dell'incontro

Non mi piacciono

Non mi piacciono le cittá caotiche
Non mi piacciono gli alberi senza uccelli
Non mi piacciono le mani senza abbraccio
Non mi piacciono gli autunni senza foglie
Non mi piacciono le ore perse
Non mi piacciono le parole vuote
Non mi piacciono le strade senza gelsomini
Non mi piacciono gli inmigranti annegati nel Mediterraneo
Non mi piacciono i mari como tombe

Autore: Carlos Martian




10.2.19

Pluto (video del libro Monumento al Perro)



LIBRO MONUMENTO AL PERRO / BOOK MONUMENT TO THE DOG / LIBRO MONUMENTO AL CANE
Lectura del texto Pluto por su autor:
Poet Carlos Martian / editorial Eloisa Cartonera.

El libro va acompañado por fotografías y en el capítulo final (Placa historia de mi Perro) quedan unas páginas en blanco donde el lector puede agregar la historia que lo une o ha unido a su perro predilecto.
Los perros simbolizan las virtudes que buscamos en las demás personas: lealtad, compañerismo, gratitud, bondad, humildad, y nobleza. Todo ello reunido en un solo ser.
El libro inicia con una imprescindible mención de las celebraciones, como el Día del Animal, el Día Nacional del Perro, y trae a la memoria el nombre de perros significativos, así como perros y humanos significativos: Fernando el Perro; Hachiko; Bruno; Ulises y Argos; Miguel de Cervantes y los Perros; Axel Munthe, protector de Perros; Poeta Rafael Alberti y Niebla; Pablo Neruda, Chu Tuh, y Nyon; el poeta Vicente Aleixandre y Sirio; la escritora Victoria Ocampo y Beauty; el escritor Eduardo Galeano y Morgan; el poeta Michel Houellebecq y Clément; el escritor José Saramago y Camoens; el cantor de tangos Carlos Gardel y Blanquito ; el beatle Paul Mc Cartney y Martha; el filósofo Arthur Shopenhauer y Atma; el psicoanalista Sigmund Freud y Jofie ; y algunos escritores más.
Cada texto, excepto el dedicado a Pluto, esta basado en vivencias reales. Hay muchas anécdotas sobre perros. Algunas tienen final feliz, otras no tanto.
Muchos de los perros los he conocido, a otros he querido conocerlos para saber de sus devenires perrunos. Debo decirles que aprendí y sigo aprendiendo de estos seres ladrantes.
Esta obra no tiene un afán presuntuoso, por el contrario, asoma con un humilde pero inalterable y justo reconocimiento para nuestros quijotescos compañeros: los perros.
Así que a ellos, los perros, este Libro-Monumento, una manera de decir, donde cada texto, cada poema, cada pequeña historia, es como una placa resplandeciente que encuentra un lugar de invulnerable afecto.

Pluto

Cuenta la leyenda que Pluto nació

un 18 de agosto de 1930,

bajo el signo de Leo

y todavía no tenía nombre

cuando lo criaron los monjes

del monasterio de San Huberto

uno de los monjes

llamado Ningunberto

siguiendo la tradición

obsequió un cachorro Bloodhound

a Mickey

Mickey Mouse

quien ya para esa época

era una gran estrella del cine

y usaba relucientes guantes blancos

y solía como pasatiempo salir a cazar

Pluto

así lo bautizó Mickey

y Pluto tenía un olfato planetario

y ambos hicieron una pareja perfecta

y salían a cazar o hacían que cazaban

con una escopeta de plástico

Pluto ladraba

pero sabía hasta cuánto ladrar

y si fastidiaba mucho

comenzaba a escucharse una suave melodía

de Paul Dukas

entonces Pluto dejaba de ladrar

ya que Mickey como buen aprendiz de brujo

y haciendo caso omiso de Goethe

danzaba al compás de la melodía

una embrujada melodía

tomaba su varita luego se colocaba

su gorro mágico de color azul nocturno

con luna y estrellas y misterio

y no solo hacía bailar a las escobas

también sonaban las trompetas

se eclipsaban las lámparas

y Pluto dejaba de ladrar

sabía muy bien que en menos

de lo que dura el aleteo de un colibrí

podía transformarse

en un sapo o un violín.



Carlos Martian

Buenos Aires es un Tango que arde



Del Audiolibro: De Poemas y De Vientos / año 2013
Voz: Carlos Martian - Clarinete: Pamela Sleiman

9.2.19

Junto al Guardarrail



Junto al Guardarrail / Del Audiolibro: De Poemas y De Vientos / año 2013
Voz y Saxo Tenor: Carlos Martian
(En este texto el autor lo dedica a un perro extraviado y desorientado en la autopista).

20.10.18

La Tragedia del Coatí


La Tragedia del Coatí

Este pequeño animal, que mide entre 40 y 150 centímetros, vive a lo largo de todo el continente americano, preferentemente en zonas húmedas y selváticas. Nuestro amigo, familiar lejano del Mapache, recibe diferentes nombres: Coatí, que en guaraní significa “nariz alargada”. También conocido como Tejón mexicano/americano ya que los conquistadores españoles lo llamaban tejón por el “parecido” a uno de los animales europeos. Los quechuas lo llamaban “sacha-mono”, que significa “casi un mono”. A otros, les agradaba llamarlo: Osito de los palos.

Yo lo llamo: el arbóreo desterrado.

Es de hábitos arborícolas. Sobre los árboles se moviliza con gran destreza, desplazándose a través de las ramas como si fuera un mono, utilizando su larga cola para aferrarse en caso de correr el riesgo de caerse. El coatí es un escalador profesional, con sus poderosas zarpas como si fueran crampones. A veces, los vemos al igual que los famosos suricatos, montando “guardias” para alertar ante algún peligro.

En mi último viaje a Cataratas del Iguazú, pude comprobar una triste realidad. En el pasado estos animalitos, pasaban alegremente la mayor parte de su tiempo sobre los árboles. En la actualidad, han abandonado las ramas y el follaje, y los vemos como una osada pandilla, merodeando los lugares donde circulan los turistas.

Qué ha sucedido?

Por su similitud con los animales domésticos, los turistas les ofrecen comida. Si tomamos en cuenta, que en temporada baja ingresan al Parque Nacional Iguazú cerca de 2000 personas por día, y en temporada alta cerca de 12.000 personas al día. Si tomamos en cuenta, que durante los doce meses del año, no hay un mes de intervalo o de descanso para estos seres vivientes, para su entorno, para el resguardo de nuestras generaciones futuras.

Todo se ha transformado en una inexorable y repugnante máquina de producir dinero, dinero y más dinero.

Esta es LA TRAGEDIA DEL COATÍ.

Ahora este animalito, simpático y peligroso, se caracteriza por ser experto en robos: descuidar una mochila, una cartera, un celular, un chupete, y más que nada la comida, es garantía de perderlos a manos de los espabilados coatíes, quienes pueden llegar a empecinarse con algún botín, y destruir todo a base de mordiscos y zarpazos.

Qué ha sucedido con estos seres libres? Ahora viven para hurgar y acumular.

Antiguamente todas sus ideas de felicidad acababan en un árbol. Hoy todas sus ideas de felicidad acaban en productos ingresados por intrusos visitantes.

El consumismo ha alcanzado su punto crucial, irracional y exacerbado.

Los coatíes, quieren consumir, poseer, lo que no necesitan. Han caído bajo el engranaje del perverso rodar humano. El yugo del consumismo azotó y azota la libertad serena de los coatíes.

Esta es LA TRAGEDIA DEL COATÍ.

Ya nunca. Nunca, volverán a ser felices prescindiendo de las cosas.

Carlos Martian

El Hombre de los Gatos por Carlos Martian



El Hombre de los Gatos 

Monté en la Golondrina Azul, moto con la cual había visitado meses atrás el Fin del Mundo (Usuahia). Surqué la autopista Buenos Aires - La Plata. Por debajo, el río conocido como Riachuelo, de aguas luminosamente oscuras como un espejo negro, como Reflejos, aquel óleo de Quinquela Martin.

Puse proa rumbo a la ciudad de Mar del Plata.

Horas después: el Sr. Mar.

Rodé por la ciudad marina, conocí el faro de Punta Mogotes de cinco franjas blancas y rojas.

El último día caminé por el paseo costero. Al llegar al mirador Cabo Corrientes, una manada de gatos sobre el afloramiento rocoso. Un hombre que les repartía agua y comida trepó entre las rocas, y se apoyó sobre el murete costero como si fuera el balcón de su casa.

 —¿Los gatos no temen el furor del mar?   —pregunté .

 —Los gatos son el espejo de uno   —aseveró.

Habló, hablamos de filosofía, de sabiduría oriental, del respeto por los animales. Dijo ser vegetariano. Gustavo, así se llamaba, y sus gatos, llevaban 6 años viviendo sobre las rocas, a pasitos del mar. Atrás había dejado, el empobrecimiento y la narcoviolencia de su querida ciudad: La Plata.

Recordé la frase del Sutra de Diamante: El mendigo no es el mendigo, y es por ello que le llamo mendigo.

La gente continuaba circulando, remeras fluorescentes, auriculares ensimismados, autos de vidrios polarizados.

Supe, no se trataba de una SITUACIÓN DE CALLE, se trataba de una SITUACIÓN DE MAR.

Mientras que en alguna mesa del  casino giraba una nueva bolilla, se posó en mi mente la nieve de París del 54, el Abate Pierre.

Al amanecer, y antes de partir, decidí pasar a despedirme.

Entre la bruma y la brizna:  ¡Gustavo, Gustavo!   —grité.

Enarboló sus ojos de mar entre las rocas, luego subió hasta el murete, le entregué una bolsa con frutas. Nos estrechamos las manos silenciosas, y una lágrima alzó vuelo, tras el visor del casco.

C.M.

artículo publicado en Revista Industria Argentina, (Comunidad Cultural barrial de Saavedra, N°73, julio-agosto 2018), por Carlos Martian


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