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Dios confunde

Llegué al primer piso Los abuelos estaban agobiados por el calor de diciembre La brisa tibia escalaba por los ventanales y mientras ayudaba a las hermanitas a servir la comida sonaba una olvidada canción de Nino Bravo
Pregunté si sabían algo del misterioso angelito que había guiado a los rescatistas hasta el lugar de la tragedia Un seminarista dijo  -así como apareció desapareció- Una de las cocineras agregó su bocadillo -fue un milagro- Chiquita una de las ancianas que suele recitar a Borges aseveró –sorprendente luminosidad-
Se formó una ronda  en el comedor y todos veían en el niño un ángel Niño       Ángel Ángel      Niño
Yo mientras tanto barruntaba que en la tierra del realismo mágico todo podría ser posible
Los abuelitos seguían masticando con una voracidad exánime
Me acerqué a una de las mesas y comenté lo sucedido Así el padre Luis un sacerdote jubilado me respondió  -Dios confunde-
Quedé unos minutos turbado como avistando posible el Paraíso ilusionando  que ciertos ángeles tal vez custodiaban…

La brillante lluvia cubre todo el verdor

La brillante lluvia cubre todo el verdor Los relámpagos alumbran la tarde Los pájaros han enmudecido El viento mece los árboles Las gotas se zambullen  Hacia la nada Y tiemblan Se abrazan Sin llanto.
Luz Invencible La rueda gira A pesar de todo La noche escoltará al día El sol escoltará a la luna Latirá un sinsentido de estrellas Calmará la lluvia de palabras diluidas Calmará el son de borrascosas tempestades La diosa Benzai-Ten caminará cimbreante por el parque

En todo aquello que no vemos hay vida

En todo aquello que no vemos hay vida
en el sonido del viento rumbo a las praderas en el subsuelo de las tristezas vagabundas en los abyectos fulgores de los camposantos
en el recuerdo profundo de lo que hemos amado en el soplo de alma que luce en cada palabra en la dignidad que se confunde entre la niebla
en el silencio implacable de las controversias en la congoja que hace piruetas por las calles en eso inexplicable invisible que nos mueve
en los corazoncitos que crecen y laten en los sueños que se sueñan por la noche en las semillas esperanzadas rumbo al sol

En todo aquello que no vemos hay vida
c.m.

Vento di lacrime

Conduciendo por la autopista los autos son como flechas del tiempo y ese tiempo parece andar bien burlescamente         bien
salvo aquel que aferrado al volante sostiene su espada contra lo ineluctable
y mientras escucho a Leo Ferrè “la solitudine”         viajo profundo y los autos como flechas del tiempo horadan latidos transparentes
vento di lacrime tristezza
¿Cuándo se detendrá la tristeza? ¿Cuándo brillará la alegría ?

c.m.

JAZZ -Improvisaciones para ser leídas con saxo (JAZZ-Improvisations to be read with a sax)

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Difícil lograr un poema sobre Chet 
Chet Baker solo  decir que un día entre sermones y campanadas cantó solo decir de las serpientes que encantó en los suburbiales clubes de jazz que jugó con el viento que el viento jugó con él que en la banda del ejército cantó y tocó
tocó y cantó canto y tocó tocó tocó tocó
Difícil lograr un poema sobre Chet
Chet Baker solo  decir que un día pociones esclavas ardieron en su sombra pociones               esclavas solo decir que en su celda resonante (hablo de Italia) su alma plegó plegó           su alma en la oquedad triste y resplandeciente del mundo

Con el Principito y Antoine de Saint-Exupéry en el Castillo San Carlos – Concordia, Entre Ríos, Argentina.

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Por Carlos Martian

Con el Principito y Antoine de Saint-Exupéry en el Castillo San Carlos – Concordia, Entre Ríos, Argentina.
El sol sigue su rumbo hacia el oeste.Gira armoniosamente la cuchara de café, como si fuera un planeta, un mundo, un asteroide. Así desconocidos astros giran, astros que señalan un tiempo, una hora, un minuto, un segundo. La finitud. La eternidad. El todo. La nada. El pasado y el hoy. Sin embargo, ya estoy aquí. Dejando huellas sobre este esperanzador parque. Parque, selva, fábula, oasis. Se multiplican los senderos y el sonido de las aves. Asciendo una lomada, desciendo. Busco hacia el infinito. Traspongo otra lomada. Me detengo. Contemplo girar en el viento las nubes algodonosas de las ceibas, que se dirigen como sedas  hacia la primer imágen que insinúa el Castillo de Saint Exupéry.
Comenzaré a contarles.
Sobre el Parque San Carlos en Concordia, Entre Rios
Ocupa 70 hectáreas de lomadas verde esmeralda y selva en galería; al noreste de la ciudad, a la vera del río U…