6.8.21

La Alquimia del Viento (del libro: Los Flamencos de Ansenuza y otros poemas).

 

LA  ALQUIMIA DEL VIENTO

Sopla el viento sobre los blancos molinos de viento.

Blancos molinos manchegos, aspas míticas del girar y girar.

Gigantes arrolladores del tiempo, nocturnos faros, nocturnas hélices

 con su rodaje relumbrante de estrellas.

Sopla el viento y en el aire Don Quijote, y Sancho y Rocinante.

Curioso el aire. Sopla el viento.

Clarea la mañana, y un vidente llamado Borges

sobrevuela en globo el Valle de Napa.

Aroma de viñedos y de pájaros.

Añorados sueños respiran en el aire. Necesidad del aire.

Sopla el viento. Curioso el aire.

Las alas funambulistas de una avioneta cruzan las dunas del Sahara.

Entre las nubes se insinúa Saint Exupéry.

Curioso el aire. Sopla el viento.

La Máquina Voladora de Leonardo despliega sus alas al poniente.

¡Ay Da Vinci!

Un hilo invisible sostiene los misterios.

La alquimia del viento forja nuevos sueños.

Sopla el viento. Curioso el aire.

 

Carlos Martian

-del libro: Los Flamencos de Ansenuza y otros poemas-



2.8.21

Bajo las estrellas con Juan L.

 

BAJO LAS ESTRELLAS CON JUAN L.

y su voz de junco al viento

—yo soy hombre de río  —insistía Juan L

Mientras sus ojos trepaban hacia el cielo, y casi en éxtasis proseguía   —hombre de río y de pájaros, mire ese vuelo rasante de golondrinas, escuche ese canto.

—usted bien sabe don Juan, a mí me llama el mar.

—lo sé, tanto como a mí me llama el río, el río y los pájaros.

—cierto don Juan, no nos parecemos en nada.

—No sea tan trágico amigo. Nos parecemos, y mucho, por nuestro incondicional sentimiento poético.

—Puede que tenga razón. Ambos habitamos poéticamente este suelo.

—¿Se da cuenta? Y le digo más, ambos hemos pasado, como dice Machado, la prueba de la soledad en el paisaje.

—¿A qué se refiere Don Juan?

—Vea, me refiero a la experiencia que atraviesa el espíritu de vivir en un pequeño lugar, la experiencia de la soledad, y el nutrirse de la lectura y la meditación dentro de la naturaleza, alejado de las grandes ciudades, sin someter la arcilla de la creación poética a la opinión de otros camaradas escritores. Un pequeño lugar y una sensible alma que late.

—Oh, la soledad. El que no puede estar solo, es porque no está en buena compañía con su interior. Y entiendo, usted no comulga con Paul Valéry. ¿Ningún colectivo?

—Vea Martian, Valéry destacaba la importancia que tienen los grupos, los círculos literarios. Machado, a quien sigo, creo es el camino, para saber si en verdad la vocación es profunda.

—Está claro don Juan. Poeta de río, de pájaros, de soledad, y de Machado.

 

Carlos Martian


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