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JAZZ, Improvisaciones para ser leídas con saxo.

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Jazz
Improvisaciones para ser leídas con saxo
Carlos Martian

Noche en PragaVáclav  Hrabè)
…”Para Miles Davis por esa noche en que escuché por primera vez una trompeta llena de sollozos” … del poema  Prólogo de V. Hrabé

Noche en  Praga bajo las estrellas los copos de nieve parecen otras estrellas en una habitación “la nube en pantalones”  1 el humo trotamundos de un cigarro una canilla que gotea
Noche en Praga bajo las estrellas los copos de nieve parecen otras estrellas  en una habitación los dedos libres  de un saxofonista el humo trotamundos de un cigarro y la hora del conjuro  en el Reduta 2
Noche en Praga bajo las estrellas los copos de nieve parecen otras estrellas bostezan  las estatuas del puente y marchando los soldados marchan y van refugiados sin refugio y van  pasos  furtivos y es noche
JAZZ
1 “la nube en pantalones”  poema de Vladímir Maiakovski  2 Reduta: club de jazz legendario fundado en 1958.

Dios confunde

Llegué al primer piso Los abuelos estaban agobiados por el calor de diciembre La brisa tibia escalaba por los ventanales y mientras ayudaba a las hermanitas a servir la comida sonaba una olvidada canción de Nino Bravo
Pregunté si sabían algo del misterioso angelito que había guiado a los rescatistas hasta el lugar de la tragedia Un seminarista dijo  -así como apareció desapareció- Una de las cocineras agregó su bocadillo -fue un milagro- Chiquita una de las ancianas que suele recitar a Borges aseveró –sorprendente luminosidad-
Se formó una ronda  en el comedor y todos veían en el niño un ángel Niño       Ángel Ángel      Niño
Yo mientras tanto barruntaba que en la tierra del realismo mágico todo podría ser posible
Los abuelitos seguían masticando con una voracidad exánime
Me acerqué a una de las mesas y comenté lo sucedido Así el padre Luis un sacerdote jubilado aseveró  -Dios confunde-
Quedé unos minutos turbado como avistando posible el Paraíso ilusionando  que ciertos ángeles tal vez custodiaban mi c…

bajando a tierra

Subo al 203 espero que el chofer marque el boleto con mi mano apocada apoyo la SUBE avanzo como un funambulista sobre la delgada línea entre uno y otro pasajero
Desde el fondo del colectivo la tela se aprecia con mayor lucidez
benévolos y amenazantes tatuajes en cuello  pantorrillas  antebrazos junto a remeras y pantalones camuflados que se bambolean sin piedad
A la mañana temprano   se conversa poco se dormita en el trayecto los bostezos huyen por las ventanillas las mochilas domesticadas sobre espaldas obreras
El movimiento sosegado al compás del silencio y tiemblan los cordones verdeflúor de las nike     en uno y otro par

La brillante lluvia cubre todo el verdor

La brillante lluvia cubre todo el verdor Los relámpagos alumbran la tarde Los pájaros han enmudecido El viento mece los árboles Las gotas se zambullen  Hacia la nada Y tiemblan Se abrazan Sin llanto.
Luz Invencible La rueda gira A pesar de todo La noche escoltará al día El sol escoltará a la luna Latirá un sinsentido de estrellas Calmará la lluvia de palabras diluidas Calmará el son de borrascosas tempestades La diosa Benzai-Ten caminará cimbreante por el parque

En todo aquello que no vemos hay vida

En todo aquello que no vemos hay vida
en el sonido del viento rumbo a las praderas en el subsuelo de las tristezas vagabundas en los abyectos fulgores de los camposantos
en el recuerdo profundo de lo que hemos amado en el soplo de alma que luce en cada palabra en la dignidad que se confunde entre la niebla
en el silencio implacable de las controversias en la congoja que hace piruetas por las calles en eso inexplicable invisible que nos mueve
en los corazoncitos que crecen y laten en los sueños que se sueñan por la noche en las semillas esperanzadas rumbo al sol

En todo aquello que no vemos hay vida
c.m.

Vento di lacrime

Conduciendo por la autopista los autos son como flechas del tiempo y ese tiempo parece andar bien burlescamente         bien
salvo aquel que aferrado al volante sostiene su espada contra lo ineluctable
y mientras escucho a Leo Ferrè “la solitudine”         viajo profundo y los autos como flechas del tiempo horadan latidos transparentes
vento di lacrime tristezza
¿Cuándo se detendrá la tristeza? ¿Cuándo brillará la alegría ?

c.m.

con Michel Houellebecq en Buenos Aires

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Y así fue sucediendo el domingo 13 de noviembre. La lluvia copiosa caía sin piedad sobre la plazita Serrano. Nos llamó la atención las amplias ventanas del primer piso. Sin conocerlo, allí fuimos. Era el resto-bar Madagascar.
Almorzamos avistando desde lo alto la quietud gris de la calle. La sensación de hallarnos como en un faro a la espera del arribo de alguna nave fantasma. Transcurrió el tiempo y faltaba poco para conocer a Michel Houellebecq. La lluvia a mares era el preludio, tal vez, exigido para la aparición del poeta en Borges 1975. Llegó la hora, y me venía a la mente, aquello de las causalidades. Por qué recalé en Madagascar, nombre de la isla del océano Índico. Luegó comprendí que Michel había nacido  enSaint-Pierre, isla deLa Reunión, Francia al este de Madagascar. Una vez frente a él, sentí una montañosa alegría cuando escribió su frase en la antología de poesía( de Anagrama) que lo tiene como autor. Con mano silenciosa dijo: ”Pour le poete Carlos Martian, Michel Houllebecq…