27.1.09

Oda a la Golondrina (de Odas Peregrinas, 2012)



Viajera veloz
infatigable.
De suave
y refulgente manto
entregas tu vuelo
cenital
incesante
libre
sinfónico.
Flecha de plata y carbón
que el hilo aúreo
del estro y la poesía
ostentas
allá     en las alturas.
Ya fin de febrero
quedan y no quedan
batientes tus alas
al ras del tiempo
y luego te ausentas y no
y entonces
otoño y remembranza
esculpen en el aire:
tirabuzones
exactos ochos
ahítos de graznidos
electrizantes pasadas
De la aurora
emerges,
y te abismas
en tu naufragio
de ficción.
Te añoro
relámpago alado.
Tu vuelo es crepuscular
y celeste.
¡Oh acróbata del infinito espacio!
¡Oh mensajera de Eolo!
Ciudadana jubilosa
del mundo todo
exenta de visas y de inviernos.
Danzarina aérea,
maratonista migratoria,
sempiterna y sonora.
Eres ciclón y brisa
tempestad y calma.
Estrella nacarada
y azul de la poesía
que refulges y alumbras
las hojas perennes
de Becker
Neruda
y Alfonsina.
¡Ya es la hora!
¡Trotacontinentes   adiós!
De ti me despido
indómita y tersa
nave.
Hasta el próximo
e impostergable
éxodo
en el cual bordarás
una estela
de invisibles
y primaverales
letras
como misiva
de presentación.

Carlos Martian, (de Odas Peregrinas, 2012)

Elogio de la Hiedra

Elogio de la Hiedra   Escaladora del misterio verde emergiendo de las sombras floreciendo de cara al sol hermanada con los árboles hermanada...

Entradas Populares