Oda a las Estrellas
Hace mucho mucho
tiempo
el cielo era una
cúpula triste
y no había
música
ni silencio
no había sueños
ni enamorados
ni nostalgias
y no había
poemas
ni poetas
no había
promesas
ni desdenes
ni clamores.
Nadie pedía
deseos
la luna solitaria
y lunática
sonreía poco
el búho en su
noche
el gato en su
sombra
el grillo en su tumba..
De pronto y de
la nada
apareció un Hada
Celestial
y en el
infinito cielo
sacudió como
danzando
su varita de luciérnagas
y así nacieron
las estrellas
y fueron chispas
de alegría.
Así nacieron los
rumbos
el canto del
marino
la esperanza
peregrina
el beso de los
enamorados.
Romance de luz y
lámpara.
Luminosidad alar
de los pájaros.
Gemas plateadas
del universo.
Por eso
abramos
la ventana de la
noche.
Elijamos una
estrella
y conversemos.
Pidamos tres
buenos deseos
con la primera
estrella fugaz.
Demos las
gracias
y la magia
sucederá.
Aparecerá el Hada
Celestial
como danzando
sacudirá su varita
y los sueños
titilarán alegres.
Por eso
si nos sentimos
solos
atrevámonos
a mirar hacia lo
alto
pensemos en el Hada
Celestial
y sobre el
lienzo azul
el milagro
sucederá
con la primer
estrella
del crepúsculo.
C.M.

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