21.1.24

Viajar hacia el Fin del Mundo

Viajar hacia el Fin del Mundo

viajar como Ulises como los argonautas

viajar

a través del tiempo sin tiempo

explorar como explorador del mundo

lo inexplorado   lo virgen   lo lejano.

 

El universo sueña

a través de nuestros sueños.

La realidad habla

a través de nuestros sueños.

 

Viajar hacia el Fin del Mundo

viajar como Ulises como los argonautas

viajar

como auténticos viajeros

como soñadores empedernidos.

 

Viajeros 

que viajaron en su fantasía primero.

Viajeros

de la hermandad de los sueños imposibles.

 

Los glaciares laten

viajan y mueren los témpanos

nieve y océano helado

y helado viento.

 

Viajar hacia el Fin del Mundo

viajar como Ulises como los argonautas

viajar

el viajero viaja

persigue molinos de viento.

 

Viajar hacia el Fin del Mundo

donde todavía viven

los últimos hablantes de una lengua.

El universo a través de nuestro corazón

late.

 

C.M.

 

18.1.24

“Marocchinate”

-Abadía de Montecassino, Italia-
 

 “Marocchinate”

 Resuenan los ecos del atroz recuerdo de: “Marocchinate” literalmente, «Marroquinadas» palabra usada para recordar las violaciones en masa, y matanzas cometidas en la Segunda Guerra Mundial tras la batalla de Montecassino por tropas aliadas.

 Vittorio de Sicca en 1960 dirige el film: “Dos Mujeres”, basado en la novela de Alberto Moravia: “La Campesina”. Ambas obras, endemoniadas acuarelas de la guerra.

 El Cuerpo Expedicionario Francés en el frente italiano estaba integrado por marroquíes, tunecinos, argelinos, nepalíes y senegaleses, procedentes de colonias francesas al norte de África. Entre ellos estaban los Goumiers eran marroquíes de etnia bereber, nativos de las Montañas del Atlas, donde el pico más alto es el Toubkal, con 4167 m. al sudoeste de Marruecos. En el  Poema del Mío Cid (v. 1181-1182), se denomina a esta cordillera "Montes Claros",  diciendo: "Al  rey de Marruecos tuvieron que avisar, con el de los Montes Claros tenía  guerra tan grande".

Los Goumiers marroquíes estaban familiarizados con la geografía montañosa. Llevaban trajes tribales. Originalmente vestían una capa con capucha llamada: burnous, y también una túnica a rayas, turbante, y sandalias de cuerda. Llevaban en el cinturón la típica daga curva:   gumía; mediante giros danzantes, atacaban a sus víctimas y les seccionaban narices, orejas, testículos, que llevaban como trofeos.

La zona montañosa de Cassino era uno de los pocos caminos transitables que conducían a Roma. Desde lo alto de la colina de Montecassino, los alemanes podían controlar los movimientos de los aliados y bombardear con precisión sus posiciones en el valle.

Luego de 9 meses de ocupación alemana, el pueblo italiano esperaba a los libertadores. Solo llegó el dantesco infierno. Al paso de las tropas francesas sucedían robos, violaciones, saqueos. Las mujeres fueron consideradas como botín de guerra. Atrocidades ocasionadas por los Goumiers marroquíes comandados por el general argelino Alphonse Pierre Juín.

Fueron estos Goumiers los que antes de derrotar a los alemanes en la batalla de Monte Cassino, tomaron al pie de la letra, la apocalíptica arenga del general Alphonse Juin:

 «Durante cincuenta horas ustedes serán dueños absolutos de lo que encuentren más allá del enemigo. Nadie los penalizará por lo que hagan, nadie preguntará qué están haciendo».

Es difícil establecer la cantidad de víctimas civiles, entre las cuales había población infantil, y anciana, de ambos sexos. Las vejaciones y el sufrimiento al que fueron sometidas las víctimas, fue peor que la muerte misma.

La mordaza del silencio cubrió los abominables hechos. Estos crímenes de guerra fueron ocultados. Los aliados no debían manchar su relato de heroísmo. La inaceptable justificación con el argumento del Daño Colateral, ante una violación grave del Derecho Internacional. Muchas víctimas por pudor decidieron callar, otras enloquecieron. El daño psíquico fue inconmensurable.

La victoria en Montecassino se cobró la vida de 55.000 soldados aliados. Los alemanes sufrieron alrededor de 20.000 bajas.

Poco se habla del lado oscuro de la guerra. La historia la escriben los que ganan. El triunfo llega con el goce prometido de los botines de guerra. Quedan sangre, tormento y lágrimas. Quedan imborrables cicatrices del alma. ¿El fin justifica los medios?

 

C.M.



#marocchinate  #poemas  #montecassino 


14.1.24

El Cazador de Ratas


 El Cazador de Ratas

Hace unos días tuve una sorpresa. Aquí en un barrio de quintas de la zona noroeste de la Provincia de Buenos Aires, apareció un pintoresco joven arrastrando un carrito, en el cual llevaba dos perros tipo foxterrier, un palo con un gancho, una red y una jaula. Es habitual que pasen personas caminando, voceando y tocando las campanas: afiladores, jardineros, deshollinadores, cartoneros, vendedores ambulantes, botelleros, hasta fieles de alguna iglesia. En la Provincia de Buenos Aires todo es posible, pudiendo entrelazarse sueño, pesadilla y realismo mágico o delirante. Sin embargo el joven de apariencia desalineada, casi campesina, de mirada lobuna y piel de color terroso, inyectada de tatuajes, logró sorprenderme con su propuesta. Ni más ni menos, con su palabra ruda y respetuosa, me dijo que recorría el barrio ofreciendo sus servicios. Al preguntarle de que se trataba, logró paralizarme con su respuesta: cazador de ratas, brindaba atención personalizada al vecindario. Sobre la paga, aclaró que cobraba por cada cola de rata.

Viajando allá lejos y en el tiempo, recordé algo de John Wheeldon, más conocido como John Gaunt. Vivía en Sawmills condado de Caldwell, estado de Carolina del Norte, y trabajaba para una compañía ferroviaria la Midland Railway Company. John viajaba por las líneas como cazador de ratas. Era un personaje muy singular, trabajaba con sus perros terrier, y hasta llegó a entrenar zorros, los cuales eran más efectivos para atrapar a los roedores. Una forma de ganarse decentemente la vida, en época de peste y miseria.

Largos días me quedé pensando en el acontecimiento. Luego supe por vecinos, que ya el muchacho gozaba de buena reputación, habiendo logrado una buena faena.

 

C.M

13.1.24

Comentarios

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30.12.23

PODA DE ALTURA

PODA DE ALTURA

El temporal llegó antes que la Noche Buena. Viento y lluvia fuera de control. La madre tierra haciendo sentir su enojo. Mi casa nido como otras casas nido de la zona, casi boscosa, temblando a la intemperie. Corpulentos árboles y postes y cables arrasados. La noche alumbró con destellos de relámpagos. Truenos y crujidos de madera. El agua incesante nubló la tragedia. Zozobra, y restos del naufragio.

Es la hora en que llega Modesto Gómez, quien sigilosamente escalará la ruta del árbol herido. Desde lo alto de ese atalaya oteará el horizonte, seccionará rama por rama hasta llegar a la cúspide.

Modesto dice estar en su mundo. Silencioso y solitario mundo, próximo a las puertas del cielo y a la bondad de las estrellas. Su oficio lo heredó de su padre, un hachero chaqueño. Hace su trabajo como un verdugo compasivo que ejecuta una sentencia inevitable. Los pájaros duendes del encanto enmudecen y se alejan al verlo llegar con su fiel motosierra.

Modesto cumple un ritual y cada vez que trepa a un árbol pide disculpas. Sus disculpas son sinceras, de corazón, y por tanto la hermandad de los pájaros lo protegen, y los árboles santuarios lo perdonan.

C.M.

 

4.12.23

Panamá y el Fuego Sagrado

Panamá y el Fuego Sagrado.

Mi pluma se desliza esperanzada al escribir estas letras. Buena noticia que llega desde la República de Panamá. País istmo que une América Central y América del Sur, distante a solo 5300 km. de la ciudad Autónoma de Buenos Aires y a 4000 km. de la provincia de Jujuy.

Desde principio de año crece un conflicto ambientalista en Panamá por la negociación de un contrato entre el gobierno y la empresa Minera Panamá, subsidiaria de la canadiense First Quantum Minerals (FQM), para operar la mayor mina a cielo abierto de Centroamérica, ubicada en el caribe panameño.

El pueblo de pie en defensa propia. Caminantes en las calles. Jóvenes militando la vida y su latido. Protestas. Banderas y carteles y consignas, como: “La minería es un saqueo disfrazado de progreso”. Los pescadores formaron parte de las protestas, y con sus embarcaciones bloquearon la operatividad de la empresa minera. Un llamado a defender la vida y el planeta, desplegó las alas del Fénix, chance del renacer, de valorar el ecosistema, en salvaguarda de generaciones actuales y futuras, y en defensa de todo ser sintiente que habite un territorio tan maravilloso como el panameño.

El Congreso de Panamá aprobó una moratoria por tiempo indefinido de la minería metálica, exigida en las calles desde hace dos semanas por decenas de miles de panameños. El máximo tribunal panameño declaró inconstitucional el contrato de First Quantum y su presidente anunció el cierre ordenado de la mina.

En 2017 El Salvador votó por prohibir cualquier tipo de minería, no pudiéndose realizar ningún tipo de operación de minería con metales. Según activistas medioambientales, fue el primer país del mundo en proclamar una ley similar. El Salvador sabe de las secuelas de la mina San Sebastián en Santa Rosa de Lima, explotada durante 100 años, y los daños ocasionados. El envenenamiento de las aguas del río San Sebastián a causa del cianuro.

La codicia y el afán de lucro no contemplan el disparo fatal al corazón de la tierra. Ningún ciudadano puede permanecer indiferente ante tan atroz ecocidio.

La actividad minera produce un severo perjuicio, e impacto ambiental en un país pequeño (74.000 km2), tropical, de altísima biodiversidad y dependencia de los ecosistemas, vulnerable al cambio climático y con 52 cuencas hidrográficas.  Ambientalistas advierten de la deforestación de la mina de cobre en el Corredor Biológico Mesoamericano, que conecta a los países de Centroamérica y el sur de México.

No quiero olvidarme de los Migrantes en Darién. La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) reclamó mediante un comunicado la necesidad de crear un “corredor humanitario para los más de 8.000 migrantes" que se encuentran retenidos en Panamá debido a las tenaces y potentes protestas de las últimas semanas en el país centroamericano. 

Es el destino del caminante, resistir y hacer camino al andar. Amar el suelo, los manantiales, los bosques, el sol y las estrellas. Si muere la tierra, el aire, el agua. Si  se apaga el fuego sagrado  venerado por nativos ancestrales. Si se encarcela la sabiduría milenaria, morirá la vida.

C.M.

 

#ecología  #biodiversidad  #panamá  #migrantesendarién  #mineríaacieloabierto 

#ecocidio #tapóndeldarién  #fronterapanamácolombia  #poesía

26.11.23

AMULETO TIMBÓ

AMULETO TIMBÓ

Ha concluido otra jornada de limpieza en el Arroyo Pinazo. Se han plantado varios jacarandás en la ribera. El entusiasmo y la participación ciudadana marcaron la mañana del sábado. Bajo el sol de noviembre, corazones unidos por el afán de un medio ambiente mejor. Bolsas cargadas de desechos y residuos de material plástico. Jóvenes y grupos de scaut trabajando por un sueño. Sí, ha concluido otra jornada en la ribera del Arroyo. He recibido una ofrenda, se entrega a quienes participan en la labor de recuperación y cuidado. Ahora, en mis manos un amuleto: un fruto del árbol Timbó. El fruto del Timbó tiene forma y tamaño similar a una oreja humana, de color negro, y alojan en su interior una gran cantidad de semillas.

Cuenta una antigua leyenda que un cacique guaraní llamado Saguaá tuvo muchos hijos varones y una sola hija mujer: Tacuareé, la predilecta. Un día, su hija enamorada de un cacique de otra tribu, decide huir. Saguaá sale en su búsqueda y en su desesperación por no encontrarla cree escuchar sus pasos en la selva, por lo que apoya frecuentemente el oído sobre la madre tierra. Ya al límite de sus fuerzas, cae rendido y muere con el oído pegado al suelo fértil. Se sucedieron muchas lunas y estrellas, hasta que finalmente su cuerpo es rescatado por hombres de su tribu, quienes descubren que su oreja yacía unida a la tierra, y había echado raíces, debiendo cortarla para rescatar el cuerpo.

Con el tiempo esta planta se convirtió en un frondoso árbol al que los Timbúes llamaron Timbó o Camba Nambí (oreja de negro), conocido como el Gigante de la Selva.  Nuestros indios decían qué en este bello árbol, de elevado tronco y de maravillosa copa en forma de sombrilla, mora el alma y la fortaleza del viejo cacique para divisar desde lo alto la figura de la hija cuyos pasos nunca oyó, y para cobijarnos a su sombra como un amoroso padre, atrayendo incansable el imprescindible canto y susurro de los hermanos pájaros.

 

Carlos Martian

 

#arroyopinazo #poesíaargentina #MedioAmbiente  #ecología

 

 

Ilustración de la artista plástica Melanie del Papa y poema El Pájaro Amarillo

Quiero agradecer a la artista plástica Melanie del Papa,  por  el obsequio de esta bella ilustración de un pájaro Benteveo,  efectuada con u...

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