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7.9.25
29.8.25
Al decir árbol decimos bosque.
Al decir árbol decimos bosque
Cuando Elzéard Bouffier
protagonista del cuento
"el hombre que plantaba árboles"
repobló de árboles la majestad de los Alpes
Cuando Joaquín Araujo
en Villuercas, España
plantó 24.500 árboles
-uno por cada día vivido-
Cuando Sebastião Ribeiro Salgado
y su
esposa Lélia Deluiz Salgado
en Minas Gerais, Brasil
plantaron
más de 2 millones de árboles.
Al decir árbol decimos bosque
Cuando Wangari Maathai
en Kenia, África
plantó más de 47 millones de árboles.
Cuando Luis Laurino
en el Paraje San Lorenzo, Córdoba
plantó miles de árboles
de especies diferentes.
Cuando Fredrick Shoo,
apodado el obispo árbol
en Tanzania, a los pies del
Kilimanjaro
plantó más de 3 millones de árboles.
Al decir árbol decimos bosque
Cuando Hikmet Kaya
resucitó el bosque de Turquía
plantando 30 millones de árboles.
Cuando Antoine Moses
en el oeste de Canadá en un solo día
plantó 23.060 árboles
Cuando Tony Rinaudo
en el desierto de Níger
cultivó 200 millones de árboles.
Al decir árbol decimos bosque
Cuando Antonio Machado
cantó a un olmo seco
y al milagro de su rama verdecida.
Cuando Walt Whitman
cantó a la secuoya
¡oh reyes del bosque!
Cuando Atahualpa Yupanqui
cantó no me dejes
partir, viejo algarrobo
que ya no sé decir, ¡hasta la vuelta!
Al decir árbol decimos bosque
Cuando Herman Hesse
escribió: los árboles
son santuarios.
Cuando San Francisco de Asís
habló con sus hermanos
los árboles.
Cuando Juan Ramón Giménez
oyó hablar a los árboles.
Las estrellas los
árboles
arrullan en silencio
nos hablan sin hablar
hablando.
Al decir árbol decimos bosque.
Carlos Martian
25.8.25
Hermano cardenal en Arroyo Pinazo
Hermano
cardenal en Arroyo Pinazo
Caminando
en
otro de mis paseos
bordeando
el arroyo
Arroyito Pinazo
admirando
el
peregrinar humilde del agua
su
sonido ancestral y puro.
Finaliza
el invierno
parece
que la primavera
se
las trae
a
pocos metros diviso
un
ave de copete rojo
un
cardenal
-largo
tiempo sin verlos-
Joyas
de la tierra
bellas
hijas del sol
Siento
el eco de un mensaje potente
Hermano
cardenal
no
todo está perdido
no
todo está perdido
Siento
consuelo y paz
La
mejor jaula para los pájaros
es
la libertad.
C.M.
3.8.25
Nuevo libro: El Pájaro Amarillo, poemas por Carlos Martian
Al Benteveo
y a todas las aves
14.4.25
3.8.24
Julia "Butterfly" Hill
Julia “Butterfly” Hill
Julia “Butterfly” Hill
a los 7 años caminaba con su familia
y una mariposa se posó en su mano.
¿Por qué razón la mariposa eligió su
mano?
Hay quienes creen
que un hada de los bosques
le envió un mensaje secreto
y así entonces “Butterfly” la llamaron.
Julia
pasó momentos buenos
momentos malos pasó
a pesar de todo
la varita invisible del hada
invisible
un día tocó su corazón.
Aguarden hago un alto
esta historia me conmueve
quizás a ustedes les suceda igual.
Ahora sí sigamos
la varita invisible del hada
invisible
un día tocó su corazón
y él supo ¿cuál era su misión?
defender los milenarios bosques de
secuoya
atacados por las compañías
forestales.
Mientras tanto
sonaba una música
maravillosamente bella
y solo escuchada
por quienes aman a los árboles
por quienes aman a los pájaros.
“Butterfly”
un día de diciembre de 1997
trepó a la cima de “Luna”
una secuoya sagrada
de 55 metros de altura
-y escuchen y lean bien-
allí permaneció y vivió
durante 738 largos días.
“Butterfly”
soportó tormentas y tornados
resplandores y relámpagos.
Durante las noches conversó
con la soledad de las estrellas
con los azules de los dioses.
“El Principito” solía visitarla
y a veces percibía hasta
el noble aullido de “Colmillo Blanco”
y cuentan que los pájaros
los pájaros que cantan hasta morir
susurraban hermandad en sus sueños.
Gracias a “Butterfly
y al hada que tocó su corazón
la “Pacific Lumber Company”
replegó su avance despiadado
acordando por 100 años
una zona de protección
para “Luna” y el resto de los
árboles.
C.M.
28.7.24
TOGO Y BALTO CONTRA RELOJ
TOGO Y BALTO CONTRA RELOJ
A orillas del mar de Bering, en el invierno de 1925, el pequeño pueblo de Nome en Alaska, se vio afectado por un brote de difteria. Una enfermedad bacteriana grave, que puede llegar a ser mortal, y que compromete principalmente a niños pequeños. En ese pueblo de la fiebre del oro, no se disponía de la vacuna antidiftérica, y no era posible el envío a través de pasos aéreos o marítimos, por las inclemencias del tiempo con temperaturas que habían llegado a su punto más bajo en 20 años; siendo de menos 30º y menos 40° C.
Cerca de 20 Mushers
-personas que conducen un trineo tirado por perros- y unos 150 perros fueron
los protagonistas, y asumieron la responsabilidad de trasportar
el suero antidiftérico desde la localidad de Nenana a Nome. Así tuvo lugar una
carrera de trineos por el interior de Alaska. Epopeya, que se conocería como “La
carrera del suero”, o “La gran carrera de la Misericordia”.
Hombres y perros sin descanso, surcaron la noche
gélida, cumplieron con sus relevos sin detenerse, a través de los bosques
congelados, y parajes montañosos de gran peligro, soportando vientos
huracanados y tormentas de nieve. En el trayecto
perecieron varios perros afectados por la tormenta. El suero salvador corrió
riesgo de perderse por distintos accidentes.
Leonhard Seppala era un experimentado adiestrador
noruego-estadounidense de mushing –trineos traccionados por perros- y
participaba en diversas competiciones y carreras. Seppala conducía el trineo
liderado por su perro de color negro, marrón y gris de nombre Togo, en honor al
almirante y héroe japonés Togo Heihachiro. Ambos realizaron la parte más larga
y dura del viaje, de 322 km. uniendo Shaktoolik con Golovin. Atravesaron un
atajo de mar congelado sobre peligrosísimas placas de hielo flotante, y una
sensación térmica de 65° bajo cero.
El último relevo lo realizó el noruego Gunnar Kassen
junto a su equipo, liderado por el perro husky siberiano de color negro: Balto.
Ambos recorrieron el tramo final de 120 km, hasta entregar un cilindro metálico
de 9 kg. de peso y que contenía 300.000 unidades de antitoxina diftérica a Nome,
Alaska, lo cual salvó a la comunidad de una epidemia.
Los diferentes equipos recorrieron desde Nenana a Nome
un total de 1.085 km en 127 horas y media, lo que se consideró un récord
mundial.
Balto
fue inmortalizado en una estatua que se luce en el Central Park de N. York, y
con la siguiente inscripción: “Dedicado al indomable espíritu del equipo de
perros que llevaron la antitoxina 600 millas, sobre hielo agitado, a través de
aguas traicioneras, a través de ventiscas árticas, desde Nenana para el alivio
de Nome en el invierno de 1925. Resistencia, Fidelidad, Lealtad, Inteligencia”.
En 1927 Balto fue a pasar sus últimos años al Zoológico de Cleveland, y allí falleció el 14 de marzo de 1933 con 14 años de vida. Togo falleció el 5 de diciembre de 1929 a los 16 años de edad. En el 2001 se erigió una estatua de Togo en Seward Park, Nueva York.
En la actualidad,
la “Iditarod Trail Sled Dog Race” es
una carrera de trineos de perros que homenajea este hecho.
Félix Rodríguez de la Fuente, fue un ambientalista y
defensor de la naturaleza, aficionado a la cetrería y estudioso del
comportamiento de los lobos, quien falleció en Shaktoolik mientras grababa un
documental sobre esta carrera. En agradecimiento a su misión, escribí la “Oda
al Lobo Estepario”.
Y así concluye esta historia épica qué como muchas
otras, nos revelan la lucha del ser humano y los animales a favor de la vida,
en una carrera vertiginosa contra el tiempo.
C.M.
Wendell Berry
Wendell Berry Cerca del río Kentucky detrás de una ventana el poeta Wendell Berry horas tras horas escribiendo labrando la tierra escr...
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