Finito
Edward y Graciela
caminan por la arena tibia de Pocitos
dejan sus huellas mañaneras sobre la
historia de la playa
A comienzos del XIX las lavanderas hacían pequeños pocitos
junto al cauce del agua para lavar la ropa.
Ellos van despreocupadamente preocupados
juntar el mango no es cosa fácil en ese
paisito
Ellos caminan por la arena tibia de Pocitos
como buenos montevideanos termo y mate en mano
y las inextinguibles ilusiones de vientos
propicios
Un día del cual no recuerdo exactamente la
hora
Edward me
comentó que ya no iban solos por la playa
así supe de Finito
un galgo atigrado que lo habían destinado a
las carreras
hasta que enfermó y luego lo que ya sabemos
muy bien
lo arrojaron como quien arroja una colilla
consumida
Edward y Graciela
ya no caminan solos por la playa
y así supe de Finito
c.m.
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