-Abadía de Montecassino, Italia-
“Marocchinate”
Resuenan los ecos del atroz recuerdo de: “Marocchinate” literalmente, «Marroquinadas» palabra usada para recordar las violaciones en masa, y matanzas
cometidas en la Segunda Guerra Mundial tras la batalla de Montecassino por tropas
aliadas.
Vittorio de Sicca en 1960 dirige el film: “Dos Mujeres”, basado
en la novela de Alberto Moravia: “La Campesina”. Ambas obras, endemoniadas
acuarelas de la guerra.
El Cuerpo Expedicionario
Francés en el frente italiano estaba integrado por marroquíes, tunecinos,
argelinos, nepalíes y senegaleses, procedentes de colonias francesas al norte
de África. Entre
ellos estaban los Goumiers eran marroquíes de etnia bereber,
nativos de las Montañas del Atlas, donde el pico
más alto es el Toubkal, con 4167 m. al sudoeste de Marruecos. En el Poema del Mío Cid (v. 1181-1182), se denomina a esta cordillera
"Montes Claros", diciendo:
"Al rey de Marruecos tuvieron que
avisar, con el de los Montes Claros tenía
guerra tan grande".
Los Goumiers marroquíes estaban
familiarizados con la geografía montañosa. Llevaban trajes tribales. Originalmente
vestían una capa con capucha llamada: burnous,
y también una túnica a rayas, turbante, y sandalias de cuerda. Llevaban en el
cinturón la típica daga curva:
gumía; mediante giros
danzantes, atacaban a sus víctimas y les seccionaban narices, orejas, testículos,
que llevaban como trofeos.
La zona montañosa de Cassino era uno de los pocos caminos
transitables que conducían a Roma. Desde lo alto de la colina de Montecassino, los alemanes podían controlar los
movimientos de los aliados y bombardear con precisión sus
posiciones en el valle.
Luego de 9 meses de ocupación alemana, el pueblo italiano
esperaba a los libertadores. Solo llegó el dantesco infierno. Al paso de las
tropas francesas sucedían robos, violaciones, saqueos. Las mujeres fueron
consideradas como botín de guerra. Atrocidades ocasionadas por los Goumiers marroquíes comandados por el
general argelino Alphonse Pierre Juín.
Fueron estos Goumiers
los que antes de derrotar a los alemanes en la batalla de Monte Cassino, tomaron
al pie de la letra, la apocalíptica arenga del general Alphonse Juin:
«Durante cincuenta horas ustedes serán dueños absolutos de lo que
encuentren más allá del enemigo. Nadie los penalizará por lo que hagan, nadie
preguntará qué están haciendo».
Es difícil
establecer la cantidad de víctimas civiles, entre las cuales había población
infantil, y anciana, de ambos sexos. Las vejaciones y el sufrimiento al que
fueron sometidas las víctimas, fue peor que la muerte misma.
La mordaza del silencio cubrió los abominables hechos. Estos
crímenes de guerra fueron ocultados. Los aliados no debían manchar su relato de
heroísmo. La inaceptable justificación con el argumento del Daño Colateral,
ante una violación grave del Derecho Internacional. Muchas víctimas por pudor decidieron callar, otras enloquecieron. El daño psíquico fue inconmensurable.
La victoria en Montecassino se cobró la vida de 55.000 soldados aliados. Los
alemanes sufrieron alrededor de 20.000 bajas.
Poco se habla del lado oscuro de la guerra. La historia la
escriben los que ganan. El triunfo llega con el goce prometido de los botines
de guerra. Quedan sangre, tormento y lágrimas. Quedan imborrables cicatrices del
alma. ¿El fin justifica los medios?
C.M.
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