Bandoneoncito amigo
entibia el corazón
GRANDMA EMMA ROWENA GATEWOOD
caminante
camina
caminando
son tus huellas solitarias
el
camino
Emma caminando
ayer y
siempre
por el
sendero de los Apalaches
sendero
de magia entre los árboles
voz
silenciosa de la naturaleza
Emma caminando
ayer y
siempre
huellas
iridiscentes del bosque
que
nunca se detienen
guiando
a los senderistas
por el
paisaje sagrado.
Emma caminando
ayer y
siempre
mochila
al hombro
zapatillas
al viento
mirada
acariciando
montañas
azules.
Emma caminando
ayer y
siempre
latiendo
su corazón
conversando
con
las estrellas
de la
noche infinita.
Emma caminando
ayer y
siempre
el búho
arropa sus noches
el oso
negro de la alborada
despierta
sus pasos
el
ciervo de cola blanca
le
cuenta secretos
el
águila calva
aviva su
quimera
Emma
caminante
camina
caminando
un cálamo escribe
la
música de un viaje
el resplandor de un ser.
C.M
CARRERA DE GALGUEROS
Una carrera sin fin
a pleno sol va a comenzar
los canes hacen sus apuestas
la gatera se abre al unísono
Una carrera sin fin
los galgueros recorren el circuito
ovalado
persiguen una sabrosa hamburguesa
de metal pintado
corren saltan
corren
superan obstáculos
Una carrera sin fin
corren saltan
corren
10 galgueros corriendo y saltando
y cada uno con su número
dicen que el número 7
es el favorito
Una carrera sin fin
los galgueros y la hamburguesa
de metal pintado.
El jurado:
un caballo una liebre y un ratón
atentos siguen la acción.
Una carrera sin fin
saltan corren
saltan
los bozales gimen suda el corazón
la hamburguesa se detiene y no
látigo en mano un domador de leones
suelta una salva de latigazos
y todo vuelve a empezar
corre la hamburguesa
corren los galgueros
un galguero tropieza cae boquea
dos payasos de circo
lo alzan en camilla
lo arrojan a un charco
¡paf!; ¡zas!
Una carrera sin fin
corren saltan
corren
cada galguero agotado
raudamente es suplantado
Una carrera sin fin
corren saltan
corren
acarician la línea de llegada
se detienen avanzando
como un espejismo sin final.
C.M.
SE BUSCA
a la bolsa de los mandados
al silbido soplo alegre de las calles
al último organito vagabundo de la
tarde
a los sapitos chapoteando en la
laguna
Se Busca
al afilador de cuchillos en su
bicicleta negra
al vendedor de lupines con su balde
verde
al vendedor de plumeros de plumíferas
alas
al canillita pájaro cantor del
arrabal
Se Busca
al carrito naranja del heladero
a la corneta sonora del repartidor de
pan
a los tarros tintineantes de Perico
el lechero
al hombre cristalino de la barra de
hielo
Se Busca
a la rayuela con su piedra saltarina
a la mancha con su veneno invisible
a “Chuenga” con un puñado de
caramelos
al pan con manteca y azúcar
Se Busca
al buzón rojo centinela de la esquina
al clavel romántico del boutonniere
a Martian con su malinconia de
armónica
a las luciérnagas curiosas del baldío
Se Busca
al deshollinador de galera y cepillos
sombríos.
al fotógrafo de la plaza con su
cortejo de gorriones
al triciclo pizzero girando con su pizza
de cancha
al acomodador de cine con su linterna
infalible
Se Busca
a la yapa de manos amables
a la luz de almacén con su penumbra
buena
a la serenata a la luz de las
estrellas
al eco conversador de los umbrales
Se Busca
a la vereda bulliciosa del tusa caricatusa
a la carambola y las bolitas cachusas y deslumbrantes
a las piedritas nevadas del dinenti
a las traviesas cerbatanas de sifón
Se Busca
al soldadito de plomo
al trompo al balero y al yo-yo
Se Busca
al funambulista del circo del ayer
a la esperancita azul del despertar
al poeta Basterra con su constelación
de letras
al busca que rebusca y busca
Se Busca
a la memoria al alma
a la alegría
al corazón
anclado de cenizas
en un rincón.
C.M.
Palabra que viene
del verbo latino natāre. Desplazarse
en el agua, ejecutar los movimientos necesarios, sin tocar el suelo ni otro
apoyo.
Nadar, con cada
braceada el minutero avanza y retrocede.
El agua circula,
fluye, envuelve. Los pensamientos levitan. Despierta el mito griego de Hero, y su amado Leandro.
Hero, sacerdotisa
de Afrodita, vivía en una torre en el Helesponto y Leandro vivía al otro lado
del estrecho y se amaban en secreto, pues sus padres se oponían. Para verse, los
jóvenes llevaron adelante un plan. Hero encendía una lumbre en lo alto de su
torre y Leandro se guiaba por la luz, como si fuera un faro, y así él cruzaba a
nado para unirse con su amada.
Nadar. Amar. Nadar.
Una noche se
desató una furiosa tormenta. Hero se había quedado dormida, sin darse cuenta de
que la lumbre se había apagado. Leandro luchaba con las imbatibles olas del mar
y al no ver la luz, se perdió y se ahogó. Hero descubrió el cuerpo exánime sobre la playa, y
desolada se quitó la vida. Las doloridas burbujas de agua ascendieron, y como estrellas cubrieron el cielo, recordando esta bella leyenda de amor
eterno.
Nadar. Amar.
Nadar.
Palpita el crepúsculo con sus reflejos ilusorios sobre el agua. Nadar y sumergirse, refugiarse en la acuosa ingravidez. Regresar a un lugar seguro, donde el tiempo y el silencio fluyen, y se abrazan con el misterio fugaz de la vida, y de la muerte.
C.M.
ESCUCHANDO
UNA SINFONÍA DE TCHAIKOWSKY
el crepúsculo invernal
palpita
en Buenos Aires y el tiempo
se extingue y nace y retrocede.
La melodía domestica las ansias
Buenos Aires por un momento
será San Petersburgo y suena la
“Nº 5 en mi menor Op. 64”.
Escuchando una Sinfonía de Tchaikowsky
en la sala roja de conciertos
vociferan inaudibles truenos y
relámpagos
resabios de un alma dulcemente
atormentada.
La melodía se enciende y se apaga
como la montaña rusa del destino
como una partida ilusoria
hacia el arcoíris del abismo.
La melodía se apaga y se enciende
como el vuelo triunfal del vencejo
como cenizas hechas corona
hacia la fama evanescente.
Escuchando una Sinfonía de Tchaikowsky
suenan los redobles del timbal
y luego las trompetas
las cuerdas y la flauta.
La melodía se enciende y se apaga
se apaga y se enciende
alucinación y apocalipsis.
Los aplausos se ponen de pie
y las palmas sepultan recuerdos
del silencio del veneno fatal.
C.M.
REINA JANE DOTCHIN
Me gusta escribir sobre viajeros
los viajeros solitarios me conmueven
despiertan en mí tantos viajes.
Hoy descubrí a Jane Dotchin
82 años y recorre el mismo camino
todos los años
desde su hogar en Northumberland
Inglaterra
hasta Inverness Escocia
todos los años
desde 1972 recorre el mismo camino.
Estos seres son como un antídoto
contra las telarañas de la muerte.
Hoy descubrí a Jane Dotchin
82 años y recorre el mismo camino
todos los años
cabalga sobre su “Rocinante”
llamado Diamond
y también lleva a Dinky
un Jack Russell discapacitado
Estos seres son seres necesarios
encienden epopeyas.
Estos seres suelen aparecer de la
nada
detrás de la niebla aparecen
y nos iluminan con tanta fuerza
que nuestro corazón y nuestra alma
tiemblan de sorpresa y esperanza.
Hoy descubrí a Jane Dotchin
80 años y recorre el mismo camino
desde 1972
recorre el mismo camino
una cabalgata de 966 km.
Estos seres son seres de un libro de
cuentos
una Reina, un caballo y un perro
con final feliz.
Juro que soñaré con ellos
los llevaré en mis viajes
y mis simples versos
estarán durante sus noches
como estrellas alumbrando.
Larga vida Reina Jane Dotchin
C.M.
Quiero agradecer a la artista plástica Melanie del Papa, por el obsequio de esta bella ilustración de un pájaro Benteveo, efectuada con u...