26.11.23

AMULETO TIMBÓ

AMULETO TIMBÓ

Ha concluido otra jornada de limpieza en el Arroyo Pinazo. Se han plantado varios jacarandás en la ribera. El entusiasmo y la participación ciudadana marcaron la mañana del sábado. Bajo el sol de noviembre, corazones unidos por el afán de un medio ambiente mejor. Bolsas cargadas de desechos y residuos de material plástico. Jóvenes y grupos de scaut trabajando por un sueño. Sí, ha concluido otra jornada en la ribera del Arroyo. He recibido una ofrenda, se entrega a quienes participan en la labor de recuperación y cuidado. Ahora, en mis manos un amuleto: un fruto del árbol Timbó. El fruto del Timbó tiene forma y tamaño similar a una oreja humana, de color negro, y alojan en su interior una gran cantidad de semillas.

Cuenta una antigua leyenda que un cacique guaraní llamado Saguaá tuvo muchos hijos varones y una sola hija mujer: Tacuareé, la predilecta. Un día, su hija enamorada de un cacique de otra tribu, decide huir. Saguaá sale en su búsqueda y en su desesperación por no encontrarla cree escuchar sus pasos en la selva, por lo que apoya frecuentemente el oído sobre la madre tierra. Ya al límite de sus fuerzas, cae rendido y muere con el oído pegado al suelo fértil. Se sucedieron muchas lunas y estrellas, hasta que finalmente su cuerpo es rescatado por hombres de su tribu, quienes descubren que su oreja yacía unida a la tierra, y había echado raíces, debiendo cortarla para rescatar el cuerpo.

Con el tiempo esta planta se convirtió en un frondoso árbol al que los Timbúes llamaron Timbó o Camba Nambí (oreja de negro), conocido como el Gigante de la Selva.  Nuestros indios decían qué en este bello árbol, de elevado tronco y de maravillosa copa en forma de sombrilla, mora el alma y la fortaleza del viejo cacique para divisar desde lo alto la figura de la hija cuyos pasos nunca oyó, y para cobijarnos a su sombra como un amoroso padre, atrayendo incansable el imprescindible canto y susurro de los hermanos pájaros.

 

Carlos Martian

 

#arroyopinazo #poesíaargentina #MedioAmbiente  #ecología

 

 

12.11.23

LA FLAMBERGE

LA FLAMBERGE 

Llego a la casa de mi vecino y amigo Claudio Gardère. Bajo los grandes árboles, comenzamos a conversar sobre Edward, su padre. Necesitaba revivir el brillo y el misterio que rodea a “La Flamberge”, el cartel que cuelga de una espada, y que estaba junto al portón, de esta quinta ubicada a unos 50 km de la ciudad de Buenos Aires.

Flamberge literalmente “Espada de llamas”, otros dicen “la espada que forja”. Es un tipo de espada de forma ondulada en toda la longitud de su hoja y que se asemeja a una llama. La espada es un símbolo de libertad y de fuerza. Representa el poder, la protección, la autoridad, la realeza, el liderazgo, la justicia, la fortaleza y la vigilancia Asociada con el eje de la balanza, se relaciona también con la justicia, que separa el bien del mal, hiriendo al culpable. La velocidad de la espada representa la creatividad y la imaginación. La espada escribe frases en el aire, y en su pasado ha deambulado entre ruinas y jardines como la poesía.

El diseño del cartel fue obra de Edward Gardere, quien bautizó la casa con su nombre. Es que Edward además de su pasión por la esgrima, había estudiado bellas artes en Escocia, y era aficionado a la pintura.

En el parque de la antigua casa, se perciben los ecos y latidos de la Francia del siglo XVII. La tibia brisa primaveral acerca las almas de Luis XIII y el Cardenal Richelieu. Los Tres Mosqueteros que eran cuatro, despliegan sus destrezas saltando sobre la hierba. Un tintineo metálico libera historias, y agita la pluma invisible de Alexandre Dumas.

El sol de noviembre ilumina el celeste cielo. El almendro, el viejo roble, los pájaros, parecieran estar atentos al relato de Claudio.

Edward pertenecía a una familia de 17 generaciones de esgrimistas. Su tatarabuelo había sido profesor de esgrima de Luis XIV. También inspiró la novela más famosa escrita por Paul Féval: “El Jorobado”, cuyo protagonista es Henri Lagardère, un famoso espadachín. La frase, «si tú no vas a Lagardère, Lagardère irá por ti», se hizo famosa en Francia.

Edward Gardère conquistó innumerables logros. Fue campeón francés de esgrima durante trece años consecutivos, tanto de florete como de sable. Ganó la medalla de oro en las olimpíadas de Los Ángeles de 1932. En las de Berlín, ante la mirada de los más altos oficiales de Hitler conquistó la de plata. Años más tarde, esta última medalla lo salvaría de ser condenado ante un pelotón de fusilamiento. Corría el año 1945 y Gardère habitaba en su piso que daba al Bois de Boulogne, allí ocultaba armas para la resistencia. Fue entonces que irrumpieron cuatro soldados alemanes y un oficial. Este último le preguntaría, si el certificado olímpico enmarcado en un cuadro le pertenecía. Al responder afirmativamente, sucedería el milagro. Los alemanes quebrando la distancia, luego de saludarlo, se marcharían.

 "Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad", decía el Principito. Alquimia del azar, cuando combatió en la aviación, en el norte de África, junto a su amigo Antoine Saint Éxupery.

Ya no es Claudio el que habla. Ahora es el cartel “La Flamberge”, quien continúa silenciosamente hablando. Edwards, en San Remo, hizo un asalto de exhibición con Benito Mussolini, quien le obsequió una medalla de oro. Ademas recibió la Orden Nacional al Mérito de Francia. Le dio clases al rey Hassan de Marruecos; le enseño a empuñar el florete a Douglas Fairbanks junior, a Ronald Colman, a Alfredo Alcón, y fue asesor de esgrima de diversas películas, incluyendo “El prisionero de Zenda”.

Luego de la segunda guerra mundial comienza su etapa en Argentina. Fue profesor de esgrima en el Jockey Club durante 40 años, el Club Francés, el Colegio Marín, el Lasalle, el Club Gimnasia y Esgrima, y la Facultad de Derecho. En 1955 en la residencia presidencial, brindó una demostración de esgrima antigua, armado con daga y tizona, y vestido de mosquetero, deslumbrando al presidente Juan Domingo Perón.

Resuenan algunas palabras en el aire. “La Flambergere” repite, lo que la voz de su amo sentenciaba: “El duelo es una forma estúpida y peligrosa de resolver una disputa, porque triunfa el que sabe más esgrima, no el que tiene razón”.

Ahora al unísono, Claudio y “La Flamberge”, acercan la última anécdota. Marcel Marceau, actor y mimo francés, y héroe de la resistencia francesa, sostuvo una rica amistad con Edward. Dicen que Marcel, incorporó movimientos de la esgrima a sus prácticas como mimo.

Edward  Gardère  abandonó esta tierra un 24 de junio de 1997 en Buenos Aires. Sus restos reposan en el Mausoleo de los Antiguos Combatientes del Cementerio de la Chacarita.

Han pasado varias décadas, y “La Flamberge” aguarda paciente una pronta y merecida restauración. La magia y la poesía están intactas.

 

C.M.

 

  

3.11.23

El Karaí de octubre

El Karaí de Octubre

 

Cuenta la leyenda

que el Karaí –Señor-

un duendecillo hosco y tierno

monta sobre un urutaú

y sobrevuela en el mes de octubre

los sembradíos del Paraguay

y Corrientes y Formosa y Chaco

 

Este duendecillo tierno y hosco

de merlinesco sombrero de paja

va fisgoneando casa por casa

reprendiendo con su rebenque a quienes

no guardaron alimento en el invierno

y premiando y bendiciendo

con una espiga dorada

a quienes tienen la olla rebosante

de mandioca y mazamorra

de sopa paraguaya y locro.

 

¡Que no se enoje el Karaí!

 

Los Guaraníes lo sabían

y cuando florecían los lapachos

 celebraban un nuevo octubre

saboreando un delicioso guiso Yopara

Los Guaraníes lo sabían

y conjuraban el enojo del Karaí.

 

Aprende de esta leyenda

con previsión almacena

por si la racha no es buena.


Y nunca olvides

con una escoba limpiar

limpiar tu casa

y luego soplar    soplar

para que se marche el Karaí

y su pájaro fantasma.

 

C.M.

 #leyendadelkaraí  #poesíaargentina

2.11.23

Aniquilar

 

ANIQUILAR

En los primeros días de octubre concurrí al Arroyo Pinazo. Allí hay un precario puentecito de madera. Las personas cruzan a diario, de una ribera a la otra. De un lado la que pertenece al Municipio de Pilar, del otro al de José C. Paz. 

Un mástil y una placa conmemorativa, recuerda el paso del Gral. don José de San Martín. Caminé, y recorrí las dos riberas. Me detuve en la ribera pilarense, entre la tupida vegetación, y me confundí con las bellas flores amarillas (rabaniza amarilla, Hirschfeldia incana), que creaban un tapiz mágico. Cada flor alberga un mundo. Cada centímetro de tierra alberga un mundo. Las mariposas, las abejas, los colibríes, los seres humanos, necesitan de la naturaleza y de las flores.


A fines de octubre regresé al lugar, sorpresivamente descubrí un escenario desolado. Toda la extensión de la Ribera Pilarense aniquilada, arrasada, y una zona desangelada y calva. Ni flores, ni plantas, ni orugas, ni pájaros. Un profundo nivel de daño. Ningún animal se atrevería a tanto.

Seguí caminando. Solo un par de patos silvestres que se refugiaban entre la vegetación y los camalotes de la ribera contraria, (territorio de J.C. Paz) me ofrecían alguna esperanza.


Aniquilar, palabra que según el Diccionario de la Real Academia española, significa: reducir a la nada; destruir o arruinar enteramente.

El Ecocidio habría sido causado por la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de Bs. As. Muchos nos preguntamos: ¿Sabrá el Municipio de Pilar, del accionar implacable y devastador de las máquinas voraces?


Pienso en la prepotencia de agredir a la Naturaleza. Pienso en todas las personas que se sumaron con su esfuerzo desinteresado a limpiar las riberas del Arroyito Pinazo. Pienso en todas las personas, que allí colaboraron identificando especies exóticas y nativas, y que plantaron nuevos árboles nativos. Personas, corazones que se deleitaron admirando los matices de la vegetación primaveral. Seres que soñaron –y sueñan- con un entorno menos hostil, con menos máquinas, y menos cemento.

Nos quedan las estrellas, ellas están a salvo. El hombre no llega allí con sus retrtoexcavadoras amarillas.


El poeta Hölderlin veía a la Naturaleza, como un espacio de convivencia entre lo sagrado y lo humano. Quizás, ha llegado la hora de exigir a nuestros gobiernos, una postura más empática con el equilibrio del Ecosistema. Recordando una vieja frase del escritor Dale Carnegie: “Si quieres miel no empieces por patear la colmena”.

C.M.









16.10.23

Escuchando Obertura Op. 43 de Beethoven

"Prometeo", Mural del pintor J.C. Orozco (1930).
 

Escuchando Obertura Op. 43 de Beethoven


En los jardines de Academo

Platón y sus discípulos

piensan    razonan    sienten

 

Desde el altar

partirá la carrera de antorchas

celebrando a Prometeo.

 

Nadie olvidará jamás

la mano firme     sosteniendo

el tallo de una cañaheja

y el fuego    apolíneo fuego

inmóvil    tembloroso    osado

encendiendo las terrestres almas.

 

Nadie olvidará jamás

ni la roca ni las cadenas ni el águila

ni la flecha azul de Heracles

y el fuego    apolíneo fuego

osado    tembloroso    inmóvil

encendiendo las terrestres noches.

 

Regresa la música –adagio-allegro-

Obertura “Las Criaturas de Prometeo, Op.43” - Beethoven.

encendiendo mi terrestre y nocturna alma

continúa la carrera de antorchas

iluminando las cavernas de la creación.

 

C.M.

 

3.10.23

Bibliópolis Pilar


¡Allí estaremos!

 

Próxima Lectura de Poemas


 El día jueves 5 de octubre a las 11.30hs estaré en la Escuela Comunitaria de Villa Astolfi, participando de la "Semana de las Artes", y realizando lectura de poemas del libro: "Los Flamencos de Ansenuza".


¡Nos vemos, con esperanzadora alegría!

C.M.

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